domingo, 5 de julio de 2009

Suicidio cuántico - 2a parte

Un dong dong destila el dulce vino de tus besos,
mientras las flores con olor a muerto me embriagan sin razón,
y es que alguien ha urgado en mis recuerdos,
pronunciando tu nombre, quiere chantejear al corazón.

Los inocentes somos culpables,
reza con certeza la canción,
y resulta que la culpa no me invade,
así que elijo el cambio de estación.

El concierto de la noche insiste en recordarte,
vía mensajero me han enviado la dirección;
Calamaro aparece en la pestaña,
tinta roja, fue mi inspiración.

Complacida, "me quedo con las dos"
olvidarte, y recordar,
me sonrío,mientras miro mi reloj,
y en la almohada aguarda un renovado corazón.

1 comentario:

Samuelósteles dijo...

Y qué decir: Tinta Roja es una pistola cargada con 10 balas...

"Como dos extraños": mi favorita del disco.

No recuerdo cuántas veces he dedicado esa canción y se ha tomado de un modo tan personal que acaba en buenos momentos.

O también la de Por una Cabeza, es una temononononononón! No, si ya me dieron ganas de irme a La Peña y nada más no veo claro.

Ah, qué bien. Calamaro.

Bueno, nos vermox.