jueves, 29 de octubre de 2009

Un sabor ácido del que pocos se enamoran...

" ¿Y qué? si al final del día cubro tus besos con escombros de ternura" -Sabi

¿Cómo fue que llegaste a mí? El hastío de una tarde inconsecuente fue el motor que me impulsó a tus brazos. Hoy, sólo queda El Alzheimer persiguiendo con codicia los recovecos de aquellas tardes de lluvia que se hicieron noches atónitas de desvelo. Acondicionadas única y exclusivamente para contemplarte; inmóvil, ausente.

El croar de las ranas, el silbido de los grillos, incluso el aullido de los perros, eran compás suficiente para tatuar con mis dedos tu espalda, y estrujar los labios para perpetuar el afable silencio.

Un suspiro prisionero se atrevía a escapar de vez en vez, y un revoltijo de emociones bombeaba sangre a mi cabeza, provocando una enorme turbulencia de neuronas; sacudiendo las ideas.

Te gustaba hacerme sonrojar; ponerme ansiosa llego a ser tu pasatiempo favorito.
Claro, alguna vez se te pasó la mano y tuviste que enjugar algún sollozo, también te tocaron intempestivos huracanes, de esos en los que ya no sabes si resguardarte o dejar que te den el revolcón, después de todo, la calma llegaría… o al menos eso es lo que siempre cuentan.

De cualquier forma, el rencor no fue hecho para ti. Tú eres más como de paciencia, te fascina la reflexión, si notas algún resquicio de enfado, tienes el don de alargar el tiempo, y ante tal agravio aprendí que es mejor respirar hondo y contemplarte.

Acoplarme a ti no fue tarea fácil, sobretodo porque te sobra tiempo para escudriñar a detalle mis defectos, evidenciar mis miedos, husmear en mis oscuros secretos e incluso, provocar alguno que otro anhelo.

Con todo y todo, me enseñaste cosas de mí, que incluso yo ignoraba, me incitaste a travesuras innombrables, me regalaste ideas fugaces, que son como el cometa Halley, no quiero imaginar que pasará cuando regresen.

Y bueno, al final, irónicamente me hiciste adicta a tu “compañía” si es que se le puede decir de esa forma. Pero para no variar un poco; tus lecciones no terminan. Así como llegaste, un buen día, ¡fum!, te busqué desesperada vagando por los rincones. . .Hasta ahora no he tenido éxito.
Me has dejado a tope la cuenta bancaria de las emociones y una nota al calce:

“Me voy porque aquí no tengo más cabida, te acostumbraste
demasiado a mi y eso no te sienta bien. Deja ya tus ideas
posmodernistas. Sé de sobra que conmigo eres feliz, pero
incluso la vanidad no se ha hecho para mí. Así que de una
buena vez déjate de tonterías y andáte a buscar a ese chico
que cada domingo te roba algo más que el sueño; un poco
de amor no estaría nada mal. No tengas miedo, total, si no funciona…
siempre quedo yo para hacerte sonreír, y como bien dijo
tu ex –amor platónico: -Nos veremos en alguna otra vuelta
de la vida”
Firma: Soledad.

2 comentarios:

Samuelósteles dijo...

Ah, esa chole

en estos días anda como perro faldero

Lo bueno es q siempre llega mi amiga la chela y corre a chole, porque con chela llega toda la bandita que se encarga de hacer mis días más alegres

Saluditos

RaFi dijo...

Amiga! pero qué cosas!!! jejeje espero que te encuentres bien! y escribas en mi blog ok... bye