sábado, 14 de marzo de 2009

Crónica de mi entierro.

Veo el mundo a través de un cristal, todos mis seres queridos están parados junto a mi, ellos lloran y visten de negro.

Quisiera hablarles, decir lo que pienso, pero eso ya es imposible, porque hoy ya es parte del pasado, mi nombre es uno más de la lista interminable que cada día aumenta.

Soy el cuerpo que regresa al polvo, y pronto seré el polvo que vuela libre por el mundo, libre de una cárcel de piel y huesos.

“Ellos” y “yo” somos distintos, porque “Ellos” sufren y “yo” ya no siento nada, simplemente observo. Observo como unos hombres cavan el hueco de la tumba, ese lugar infinitamente oscuro que será mi refugio terrenal, la evidencia póstuma de que existí.

Lentamente desciendo a mi orificio, y “Ellos” me dan el ultimo adiós, ese ultimo suspiro que escapará, un susurro de todo lo que es y nunca me fue dicho, un alivio al corazón de “Ellos”, porque soy “yo” quien se va.

A lo lejos logro escuchar una canción, de mariachis porque nunca me gustaron los llorones. La luz se va extinguiendo con cada montículo de tierra que cae sobre mi, y yo comienzo mi viaje aletargado a la eternidad....

1 comentario:

Samuelósteles dijo...

Fragmento de Canción para mi Muerte del maestro Charly García: "Te encontraré una mañana, dentro de mi habitación y prepararás la cama para dos..."

Y sí, al final a todos nos va a cargar la calaca.

Ay qué muerte tan simpática esta nuestra, tan dicharachera, tan sonriente.

No sé en qué momento nos la vistieron de tristeza y aferración.

Qué disfrutes el viaje y que no haya muchas escalas antes de hospedarte en el Mictlán.

Saludos...